lunes, 26 de octubre de 2009

Hojas, papel, filtro y fuego.


Toda mi vida he estado intrigado por las adicciones, tanto mías como las del resto. Mis ídolos de pequeños no eran los de todos los jóvenes. Yo sentía una fascinación por los rockstar que vivían sus vidas al máximo a través de las drogas, sexo, alcohol y un excesivo consumo de cigarrillos. Este ultimo es el que me acompaña en mi vida hace 11 años más o menos. Desde pequeño mi imaginario fue que los fumadores tenían otro status. Eran los adultos, la gente radical con sus convicciones claras, que mostraban al mundo que nada importaba y el catalizador de esto era esa fantástica nube de humo que ahogaba todo el lugar. La primera vez que probé el cigarro fue a los 8 años, le robe un bellmont corriente a mi padre y para ser honesto no me produjo nada ni me gusto ni lo odie, tampoco me dio toz. A los días seguí fumando y nada, hasta que se me ocurrió fumarme dos cigarrillos seguidos. Jamás me había sentido tan mal, ese sudor frió que recorre tu cara y te prometes no volver a fumar más, debido al trauma post pálida como muchos lo conocen. A los 11 o 12 años volví a fumar casualmente, más por aburrimiento que por gusto. Pero a los 14 años todo cambio conocí gente mayor, con el estilo de vida que yo quería llevar, lo que me llevo al consumo continuo de cigarros y alcohol. La verdad es que nada importaba Podía fumarme 20 cigarros en el día y 40 en una fiesta sin ningún problema, mis amigas me decían que me estaba jodiendo la vida que eramos muy chicos, pero me daba lo mismo. Como a los 15 años decidí decirle a mis padres que fumaba, y hasta el día de hoy me sorprendió su actuar, todo se limito a "Esta bien, no fumes tanto".... Pero a mi solo me quedo grabada la primera parte. Todo estuvo bien hasta los 18 años donde viví mi primera crisis asmática, esa sensación de que te comienzas apagar, prometes a Dios que si sales de esta jamás volverás a fumar, pero esto es muy parecido al mito de eterno retorno del alcohol "No tomo más". La cosa es que tengo cortos 22 años y he vivido 4 crisis asmáticas por estos pequeños cilindros de los cuales tanto gusto siento, como me gustaría dejar de fumar, pero siento que me están ganando la batalla. Ahora con la madurez que tengo ya no creo que los fumadores son personas radicales, de otro status con convicciones claras, más bien pienso que somos los idiotas que no supimos decir que no y se encuentran atrapados en un laberinto sin salida. Aún así mientras escribo se que apenas termine de escribir me iré a fumar un cigarro y tal vez me beba un cerveza, la perfecta combinación al menos para mi.

«ciertas hojas secas envueltas en otras hojas, también secas, parecidas a los petardos ... Se encienden por un extremo y se chupan por el otro ... para introducir en los pulmones ese humo con el que adormecen el cuerpo y así se embriagan».

Bartolomé de las Casas "Historia de las Indias"









Alex "butterator" Becerra

3 comentarios:

La Tribu/Profes/Historia dijo...

Puta que te puedo decir...lei y escribo estas lineas con un cigarro ente mis dedos y el humo conspirando en mis pulmones. Nada mas que eso...


Zesju

Anónimo dijo...

no me gusta pensar que fuimos estupidos al elegir fumar. pienso que cada uno desde su experiencia ocupa los medios para determinados fines y el del cigarro para mi tiene una funcion y cuando deje de funcionar lo dejo. asi, pienso que fue una excelente decision el fumar.

j.peralta

Anónimo dijo...

Comencé a odiar el cigarro... mi pareja que me acompaña fuma tanto, que ya me preocupo por su salud... no puedo sentir el humo a cigarro...

.... pero no dejaré nunca los cigarros después de su buen.... bueee, uds. ya saben.

Que paradójico, no?

Meli