miércoles, 28 de octubre de 2009

La gran verdad.

Tengo una gran duda. Creo saber porque a los hombres nos gusta llenarnos la boca con historias y pensamientos que jamás ocurren. Pero para que entienda la pregunta es la siguiente: ¿Por qué razón cuando uno va a ir una fiesta pregunta si van minas? es decir lo comprendo, pero no entiendo porque yo pregunto eso si estoy pololeando hace mas de un año siete meses y estoy enamorado hasta las patas como dicen los jóvenes. Esta claro que en el momento jamás me atrevería de ser le infiel a mi polola, pero aún así me hago preguntas idiotas que ningún sentido tienen. No lo niego me fascina mirar minas como a todos no?, pero por ahí dicen que mirar no es un pecado, ¿tocar será otra cosa?. Más aún el sábado tengo la fiesta de cumpleaños de un amigo, y me da una lata que no asista mi polola, de hecho pensé en no ir, pero que más da, hay veces que uno debe andar solo aunque la verdad no quiero eso para mi.
Todo esto me trae a la mente el comentario que me hizo un compañero de universidad hace unos 2 años en una clase de psicología (El nombre no lo diré para mantener su identidad en reserva) En el cual el se presentaba así mismo y al resto de los hombres o machos alfa como pura boca, hablamos y hablamos pero jamás atacamos. Las encuestas nos clasifican como los mayores infieles, pero la realidad es que un hombre enamorado es como los caballos que les tapan la vista caminamos solo mirando hacia adelante. Y si así es la realidad aunque las féminas no lo crean. Un hombre enganchado para no decir enamorado se le puede resumir en seis palabras "Más hueón que los perros nuevos".
Muchos me culparan de rastrero, mamón, y tal vez macabeo. Pero quien niegue mis palabras caerá en el mal que sufre todo hombre que es hablar más de lo que puede hacer o hace realmente.

Alex "butterator" Becerra

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